Puerto Natales

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domingo, 26 de mayo de 2013

Buscar trabajo en Chile, ¿decisión conservadora o aventurera?

Tú de natural cómo te definirías ¿conservador o aventurero? Sea cual sea tu respuesta a esta pregunta, no es nada más que un juicio que emites sobre ti mismo. Y estos juicios, quizás ya convertidos en creencia, pueden ser una gran fuente de infelicidad para ti. A lo mejor al terminar esta entrada tengas otro punto de vista.

Uno de los descubrimientos que más me han gustado de mi formación en coaching es el concepto de distinción lingüística. Yo estoy de acuerdo con la teoría de la ontología del lenguaje que afirma que el lenguaje es generativo, es decir, que la forma en que llamamos a las cosas no sólo las describe sino que crea realidades y nos predispone a la acción en una dirección o en otra.



 
Santiago, barrio Las Condes

Lo intentaré explicar con un ejemplo. Muchos de nosotros conocemos a personas que se creen muy generosas, que están intentando complacernos siempre que pueden, pero que no consienten que se les hagan regalos o favores. Ellos siempre tienen que dar, pero no recibir. Posiblemente tienen conceptualizada la palabra generosidad como el acto humano de dar, de compartir lo que yo tengo con otro. Por eso, cuando tú intentas corresponder, no te dejan. No se dan cuenta de que generosidad también es aceptar el regalo del otro, permitirle que disfrute con el acto de quitarme algo yo para que lo tengas tú. Si descubrieran la otra cara de la moneda, la otra interpretación de la palabra, la distinción lingüística, es muy posible que generaran una predisposición mayor a dejarse hacer regalos, sabiendo que eso hace feliz a la otra persona.



 
Compra venta de libros de segunda mano



Recientemente mantuve una conversación con una amiga que había perdido su trabajo, como tantos otros millones de españoles en los últimos años, y se estaba planteando irse fuera de España a buscar empleo. De pronto me sorprendí a mi mismo con las palabras que salían de mi boca: “Ciertamente la decisión conservadora ahora, es salir de España y buscar suerte en otro país”. Parece un contrasentido y decidí reflexionar sobre el asunto.



 
Puesto callejero para degustar mote con huesillos



De acuerdo con el diccionario de la lengua española, conservador es:”Dicho de una persona, de un partido, de un gobierno, etc.: Especialmente favorables a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a los cambios bruscos o radicales”.

A bote pronto, tomar la decisión de abandonar tu país con destino a otra cultura, otras costumbres, otras comidas, podría parecer una decisión aventurera y nada conservadora, pero intentemos ir un poco más allá. ¿Cuáles son tus formas de vida prioritarias? ¿Qué pesa más en tu día a día? ¿El sentirse independiente, autosuficiente, y desarrollar un trabajo que te permita vivir dignamente o por el contrario, estar cómodo en tu ciudad, junto a tus amigos y familiares, esperando la llegada de ese trabajo que nunca aparece y viendo cómo consumes tu prestación por desempleo, tus ahorros o la paciencia de los seres queridos que te ayudan a llegar a fin de mes?



 
Filete de res magallánica relleno de centolla con papas gratinadas y verduras en salsa de vino Merlot



Por mi experiencia, la adaptación a la cultura y las personas chilenas es fácil y sin comparación con lo que sería en otros destinos asiáticos o incluso en la vieja Europa. Esto no quiere decir que con tomar la decisión de saltar el charco, esté todo resuelto. En Chile hay mercado de trabajo en determinados sectores de la industria y mejores oportunidades cuanta mayor capacitación, experiencia o estudios tengas. Por el contrario, en otras ramas menos especializadas, hay mucha competencia y salarios bajos sin que puedas contar con la sanidad y educación pública que tenemos en España.



 
Mercadillo de artesanía en Lastarria



Mi reflexión no pretende convencer a nadie de que tome la decisión en un sentido o en otro. Sólo me gustaría pensar sobre nuestros procesos de toma de decisiones. ¿Cómo me veo  a mi mismo? ¿Soy conservador o aventurero? ¿Qué significado tiene para mí ser conservador? ¿Y aventurero? ¿Cuáles son las cosas verdaderamente importantes en mi vida?

En muchas ocasiones nos hemos formado una idea de nosotros mismos que nos limita y que no nos permite explorar otras posibilidades. La forma en que nos hablamos abre o cierra puertas de manera inconsciente. De tanto decirme que soy conservador, llega un momento en el que me lo termino creyendo y me impide contemplar  todas las oportunidades que tengo delante. “Con mi mentalidad conservadora, ¿cómo me voy a plantear irme a Chile?” O, por el contrario, “como yo soy de natural aventurero, me voy a Chile a buscar trabajo de dependiente en una tienda”.








Cualquiera que sea la decisión que tomes, podrá salir bien o mal, pero lo importante es tomarla de acuerdo con tus valores y tus convicciones y con todo aquello que sea importante para ti. Tanto si te sale mal como si te sale bien, habrás conseguido lo que el profesor del MIT, Fred Kofman en su libro “Metamanagement” llama “el éxito más allá del éxito”, o dicho resumido, hiciste lo que creías que tenías que hacer de acuerdo a tus principios. Según Kofman este éxito genera una paz interior y una felicidad incondicionales, porque el comportamiento no depende de factores incontrolables. Aunque el resultado no sea lo que uno quería, siempre es posible experimentar la serenidad profunda de saber que uno ha hecho lo mejor que pudo para enfrentar la situación con dignidad. El profesor cita un libro sagrado del hinduismo para ilustrar su lección: “Tienes derecho a tu acción, pero no el derecho a los frutos de tu acción”

Por mi parte me gustaría terminar mi reflexión con lo que escribió un sabio hace 2.500 años, más o menos:

“El alma queda teñida del color de tus pensamientos. Piensa sólo en aquellas cosas coherentes con tus principios y que puedan soportar la más intensa luz del día. El contenido de tu carácter es tu elección. Día a día, lo que eliges, lo que piensas y lo que haces es en quien te conviertes. Tu integridad es tu destino…es la luz que guía tu camino”. Heráclito de Éfeso.



Feliz día y que tengáis éxito en todas vuestras decisiones.

domingo, 28 de abril de 2013

Encontrando otra forma de mirar en Chile




Don Quijote y un caracol en la cumbre del Perito Moreno, Argentina


En los meses que viví en Chile, me pasaron cosas sorprendentes. Una de ellas la relaté en una entrada anterior y tenía que ver con las casualidades extremas (http://elviajedechemaenchile.blogspot.com.es/2012_09_29_archive.html).

Otra fue la cantidad de formas aleatorias de la naturaleza que, como por arte de magia, se convertían en figuras con significado. Ambas circunstancias no me habían sucedido casi nunca y menos con la frecuencia con que las viví allí.

Formas fantasmagóricas en los fiordos patagónicos



Reflexionando sobre el tema, creo tener una explicación: todo depende de los ojos con que mires. Dicho así es una perogrullada, pero intentaré clarificarlo.

Normalmente, cuando vamos por la vida observamos a nuestro alrededor con una mirada relajada, estamos acostumbrados a lo que vemos y todo nos resulta familiar y cercano. Por decirlo de alguna manera, vamos con el piloto automático puesto. Pero en determinadas circunstancias nuestra visión cambia. En situaciones de peligro, todos nuestros sentidos se multiplican y podemos advertir cosas que de otra manera nos serían invisibles.

Eso sucede también cuando vamos de viaje. Un entorno nuevo, desconocido, pone en alerta nuestra percepción de la realidad y descubrimos lo que antes nos estaba negado. 

Gritos silenciosos en el Valle de la Luna, Atacama



En coaching trabajamos para conseguir un cambio de observador, ampliar el campo de visión para descubrir algo que tenemos delante y que somos incapaces de percibir con las gafas que en ese momento llevamos puestas.

En mi ha ayudado mi afición por la astronomía, ciencia en la que cuando enfocas el ocular de un telescopio, tienes que tener conocimientos que te ayuden a ver lo que a lo mejor miras pero que sólo apreciarás si consigues relacionarlo con los objetos que tienes en el campo visual. 

Pelea de nubes, cielo de Chile



Os pongo un ejemplo. Cuando estudié programación neurolingüística (PNL), descubrí que yo era predominantemente auditivo, e inconscientemente daba prioridad a lo que recibía a través de ese sentido.

Un día de finales de verano en Madrid, con las ventanas abiertas escuché un ruido que no podía identificar. Me asomé a la terraza y descubrí el origen. Era un pájaro que emitía un sonido desconocido para mí. Fui a por unos prismáticos y tras unas sesiones de observación descubrí qué era: uno de los pocos halcones peregrino que sobreviven en Madrid. Desde ese momento, muchas noches me asomaba a la terraza para contemplar donde dormía, en el alfeizar de una ventana de un edificio de 12 plantas en el centro de la ciudad, donde se refugiaba por la noche, hasta que las primeras luces del alba le despertaban y comenzaba su jornada. Después descubrí a su pareja y a sus polluelos aprendiendo a volar. 

Halcón peregrino en el edificio de Hacienda, Madrid


Cuando llegué a Santiago, una mañana escuché un sonido que me resultó muy familiar. Me acerqué a la cristalera de mi habitación de una planta 22 y estuve escrudiñando los alrededores. No tardó mucho en descubrirse. Era un halcón que vivía por la zona y que compartía con su pareja los sucios cielos de la ciudad. Algunos de los millones de habitantes de la capital no saben que conviven con estos hermosos pájaros. Desde ese momento, me sentí más acompañado en la ajena e inmensa ciudad que me cobijaba.

Halcón en Plaza Italia, Santiago de Chile



La disposición interior para ver otras realidades está dentro de nosotros mismos. Pero hay que querer. Hay que hacer porque ese milagro se produzca.

Cuando viví en Chile, mi mirada se alteró de forma no buscada, y me permitió ver formas imposibles en un glaciar, duelo de perros en las rocas de una mina de sal o fantasmas en las cascadas de  los fiordos patagónicos. La magia está ahí, sólo hay que querer encontrarla.
Se le atribuye a Leonardo da Vinci el siguiente pensamiento: "la mayoría de la gente mira sin ver, oye sin escuchar, toca sin sentir, come sin saborear, se mueve sin saber lo que hace, respira sin percibir los aromas y habla sin pensar". 

Te invito a un experimento. Sal a la calle e intenta mirar con otros ojos, los del cuerpo y los del alma. Descubre detalles, hazte preguntas sobre lo que no conoces, háblate sobre lo que ves. 

Manos entrelazadas, Glaciar Perito Moreno, Argentina



Pero también mira a las personas. Mira a los ojos de ese vecino al que tienes manía y que nunca te saluda y dale los buenos días con amor, con compasión. Intenta imaginar por qué siempre tiene esa mirada desagradable, que a lo mejor sólo es de tristeza por lo mal que lo está pasando, por lo mal que lo ha pasado toda su vida hasta donde alcanza su memoria.

Y si tienes valor y quieres llevar el experimento hasta el final, mira hacia dentro de ti. Y pronuncia las tres preguntas mágicas: ¿Qué quiero? ¿Qué necesito? Y una vez respondidas esas dos, queda la más importante, ¿qué voy a hacer para conseguirlo?

Quizás este pequeño experimento te abra puertas hasta ahora cerradas a cal y canto. No olvides que sólo tu tiene la llave que encaja a la perfección en la cerradura.

Si alguien quiere probar la experiencia, me gustaría que lo compartiera con los que nos dejamos caer por aquí.

Algún sabio, cuyo nombre desconozco, reflexionó y dijo, más o menos:

“Si tú y yo tenemos una manzana cada uno y las intercambiamos, después ambos tendremos una manzana. Pero si los dos tenemos una idea y las compartimos, después cada uno tendrá dos ideas”.

¿Alguien se atreve a ser el segundo en compartir?

jueves, 28 de marzo de 2013

Expectativas, compromisos y pan amasado en Puerto Varas



Lago Llanquihue y Puerto Varas



Despego de Punta Arenas para volar 1.600 kilómetros en dirección norte con destino Puerto Montt, capital de la Región de los Lagos.
Una lluvia intensa me recibe a la llegada, como es tradición en esta comarca.
Puerto Montt habita en mi memoria ligado a la canción que Víctor Jara compuso en protesta por la muerte en 1969 de diez personas en el desalojo de unas fincas ocupadas por ellos con la intención de obtener su propiedad por falta de ningún otro uso. Os adjunto un enlace por si queréis recordar la canción https://www.youtube.com/watch?v=KD6PPld4e7c

 A pesar del romántico recuerdo, no consigo encontrar ninguna referencia especialmente positiva que me invite a conocerla más en profundidad, y salgo del aeropuerto con destino a la cercana localidad de Puerto Varas. Es una pequeña y coqueta ciudad a la orilla del lago Llanquihue que tiene su origen a mediados del siglo XIX y fue producto de las iniciativas de colonización del sur de Chile. Poblada en sus comienzos por inmigrantes alemanes y austríacos, su huella permanece en los edificios y, cómo no, en la gastronomía. La usaré como base de mis próximas excursiones.

Puerto Varas, lago Llanquihue y volcanes Osorno y Calbuco


El primer día lo empleo en recorrer la ciudad tranquilamente, bajo la lluvia, y en degustar su apetitosa gastronomía. Comí en un restaurante en el mercado municipal que nunca habría encontrado sin la ayuda de mis guías y que es cien por cien recomendable, “Donde el Gordito”, es su nombre. En un pequeño comedor tuve ocasión de comer las delicias de la región (inolvidables sus pescados en salsa de jaiba, cangrejo allí, o sus almejas machas al parmesano, con ese maridaje queso-marisco que tanto me llamó la atención al llegar a Chile y que he incorporado a mi gastronomía). Me vence la lluvia y decido reponerme de un resfrío que me traigo del sur, a la espera de nuevas aventuras. 



Amanece sin lluvia, pero plomizo, y sin rastro del volcán Osorno que debería verse en el horizonte. Salgo temprano en un coche alquilado con intención de conocer el Parque Nacional del Alerce Andino, una reserva de un árbol endémico de la zona y que por motivos profesionales conozco sobre el papel desde hace veinte años. Es el alerce (larix) patagónico, fitzroya cupressoides, que en realidad no es un alerce propiamente dicho, pero que así se denominó por su parecido con los auténticos.



 Es una especie muy longeva y se tienen árboles datados con edad superior a los 2.500 años. Pero además, su madera es muy resistente contra la humedad y el ataque de insectos, por lo que era usado en la fabricación de tejas para las cubiertas de los edificios. En la actualidad está protegido y sólo se pueden aprovechar los ejemplares muertos.
No hay demasiadas referencias a este parque en los libros que me guían y obtengo de internet una ruta de entrada por la parte oeste que además me permite bordear el lago Llanquihue.



Intenté comprar algo de comida en Puerto Varas, pero tras varias vueltas con el coche sin poder aparcar cerca de alguna tienda, decidí partir sin avituallamiento, porque algo encontraría en el camino, pensé.
Tomé dirección noroeste hasta Ensenada y luego dirección sur hacia Canutillar con la esperanza de acceder al parque por allí. El paisaje era muy lindo, a pesar de la lluvia, y la carretera discurría entre laderas muy empinadas cubiertas de alerces. No obstante, la pista en la que se había convertido la carretera me obligaba a ir muy despacio y se me estaba haciendo la hora de comer. No había caído en la cuenta de que no había ningún pueblo en el recorrido y la idea de saciar mi apetito con las tristes patatas fritas de bolsa que me acompañaban, no me seducía mucho. En esto que veo una casita muy humilde con un cartel en la puerta: “Hay pan amasado”. ¡Bien! Sólo de pensar en un delicioso pan artesanal recién salido del horno me hizo salivar como una hiena.
o   ¡Buenas tardes! (en Chile se usa esta expresión desde las 12 del mediodía). He visto que tienen pan amasado, ¿tendrían algo para acompañarlo?
o   Claro, creo que me queda algo de cecina. Pase para dentro.
¡Esto ya era demasiado! Sin duda soy un tipo con suerte. La salivación era ya como de una manada de hienas hambrientas. Mi boca se llenó del saber dulce de mí querida cecina de León y el aroma a carne ahumada me pareció que llenaba toda la estancia donde me hizo pasar el amable lugareño. Era el típico colmado de pueblo donde podías encontrar casi de todo.
o   ¿Quiere que le unte mantequilla en el pan?
¡No puede ser! Mantequilla casera para acompañar un bocado de dioses. Temí que todo fuera un sueño y que de pronto me despertara en la habitación del hotel sin haber disfrutado de estos manjares.
Y, efectivamente, desperté súbitamente cuando vi acercarse al tendero con las viandas. La mantequilla era industrial, y la cecina, unas tristes lonchas de jamón york. En fin, al menos el pan era amasado.
Si, si, amasado, pero poco, porque cuando le hinqué el diente al bocadillo, aquello no pasaba por la garganta si no era acompañándole de un trago de agua. Cuando terminé el primero de los dos bocadillos que me prepararon, estaba perfectamente “engollipao”. Sentí mucha nostalgia de las maravillosas marraquetas, otro tipo de pan chileno, que desayunaba todos los días en Santiago. Mi consuelo es que si tenía una avería en el coche, no moriría de hambre porque la digestión del primer bocadillo me iba a durar días. Y todavía me quedaba el segundo….
Esta pequeña anécdota trajo a mi cabeza la cantidad de veces que llenamos de expectativas nuestra vida y que, al no hacerse realidad, nos provocan sufrimiento. El tendero me dio lo que me prometió: pan amasado, cecina (cualquier tipo de embutido en Chile) y mantequilla. Fui yo el que fantaseó con los datos recibidos y el único responsable de mi decepción. Ser consciente de esto último ayuda a superar la desilusión inicial y a ser más dueños de lo que uno puede hacer. Muchas personas viven en mundos de expectativas esperando que les sucedan las cosas que desean, mientras otros optan por el compromiso, honesto y personal, de poner todo de su parte para conseguir sus objetivos. Si hubiera querido tener un almuerzo inolvidable, podría haberme acercado andando a una charcutería de Puerto Varas, comprar alguno de sus embutidos, que los tienen y deliciosos, y un buen pan. Así de sencillo. Continué el camino riéndome de mi mismo y de mi inocencia.
La pista se hacía cada vez más difícil de transitar y estaba empleando demasiado tiempo en llegar al parque. Paré en un puesto de carabineros y me indicaron que por el lado oeste no había ninguna entrada. Me hubiera gustado llegar hasta Contao, apenas a unos cuantos kilómetros más al sur, pero otra vez será. Media vuelta y adiós mi primer objetivo del día.

Saltos de Petrohué y Volcán Osorno


De regreso me acerqué a conocer los saltos del  Petrohué, unos rápidos donde las rocas estrangulan al rio y sus aguas color esmeralda contrastan con las piedras negras de origen volcánico. Para entonces el Osorno se dignaba a mostrarse hasta la mitad de toda su altura, dejando intuir su hermosura.



Por último me acerqué a la localidad de Petrohué, donde al día siguiente tomaría un barco muy temprano para atravesar el lago Todos los Santos, que ya relaté en mi anterior entrada. Algunos de los hombres más ricos de Chile tienen allí su residencia de vacaciones. Os podéis imaginar por qué.

Petrohué


El día no podía terminar mejor, conociendo lugares de una belleza enorme e imprescindibles si se aterriza por aquí.
No me equivocaba, realmente yo era un tipo con suerte, aunque mi estómago, todavía en proceso de digestión del pan amasado, no estuviera muy de acuerdo conmigo aquella noche.








sábado, 9 de marzo de 2013

Elogio a la tristeza. Inteligencia emocional en Región de los Lagos



Volcán Osorno

De todas las emociones, la tristeza es la gran olvidada. Cuando llega a nosotros la rechazamos y procuramos ocupar la mente con esos antídotos que nuestra sociedad nos invita a consumir sin tregua. Si recorremos el mapa de las llamadas emociones básicas, amor, odio, deseo, orgullo, miedo, admiración y alegría, la tristeza es la que peor prensa tiene. De todas las anteriores se ha escrito mucho y tienen un lugar relevante en nuestra cultura y religión occidentales. De la tristeza se huye como de la peste y no nos han enseñado a reconocer el regalo que encierra.

Lago Todos los Santos



Mi intención en esta entrada era relataros el día más feliz que pasé de toda mi estancia en Chile en un recorrido por unos parajes que llenaron mi corazón de alegría y de admiración por la hermosura de la naturaleza. Si tengo que elegir el lugar más bello de todo el país, me quedo con el Lago Todos los Santos, también llamado Lago Esmeralda por el color de sus aguas. 



Rodeado de laderas cubiertas de  selva valdiviana, su pendiente asciende con inclinaciones casi imposibles, para terminar fundiéndose con las cumbres nevadas de volcanes de cuentos de hadas y con las montañas heridas por el hacha de alguno de los titanes que pueblan estos parajes.


Montañas esculpidas a golpes


El volcán Osorno y el Picudo, con sus formas caprichosas, cierran la transición de colores desde el esmeralda al azul intenso del cielo que aquel día el destino me reservó en unas tierras donde la lluvia suele ser la compañera de viaje habitual. 

Volcán Picudo


No tiene la grandeza del Sur y las Torres del Paine (http://elviajedechemaenchile.blogspot.com.es/2013/01/rumbo-al-norte-rumbo-al-sur.html), ni de los campos de hielo que visité cuatro días antes. Tampoco se puede comparar con la inhóspita belleza del Norte, del desierto de Atacama, de sus geiseres de agua hirviendo que dibujan al amanecer paisajes fantasmagóricos (http://elviajedechemaenchile.blogspot.com.es/2013/12/geiseres-del-tatio-y-valle-de-la-luna.html), ni de las lagunas altiplánicas de agua salada en donde habitan como por arte de magia los flamencos. Pero  es el paisaje que más conmovió mi corazón.

Geisers del Tatio, Atacama, Chile


Como contraste con la alegría que siento al recordar ese viaje por la Región de los Lagos, me ha venido a visitar la tristeza y no quiero dejar que se escape sin aceptar el regalo que me trae. 




La tristeza viene lenta, tranquila y predispone tu mente para el crecimiento personal y el descubrimiento de las cosas que tienen verdadero valor en tu vida. Es mensajera del cariño que sientes por seres queridos que están o estuvieron y del vacío que deja en el corazón su ausencia o su sufrimiento.

Narcisos en flor en Peulla, llamados capilotes en León, España


Todos hemos oído hablar de inteligencia emocional, pero si te preguntaran, ¿qué dirías que es?

La teoría la desarrollan Peter Salovey y Jack Meyer en 1990 y la aprovechó el periodista Daniel Goleman en 1995 para popularizarla y acercarla con sencillez al gran público. Me quedo con los fundamentos de los dos primeros, que proponen un modelo de habilidades para el desarrollo de la inteligencia emocional. Se resume en cuatro pasos:

1.     Identificarlas precisamente. ¿Qué estoy sintiendo? Ser consciente de que estás viviendo una emoción, que no puedes controlar, que es transitoria, y que no es un estado de ánimo, definido este con la circunstancia en que una emoción se instala en ti durante un largo periodo de tiempo. El tratamiento de las emociones y los estados de ánimo es muy  distinto. Si queréis profundizar os recomiendo el capítulo VIII del libro “Ontología del lenguaje” del profesor chileno Rafael Echeverría.

Alrededores de Peulla


2.     Usar las emociones. ¿Cómo debo pensar en este momento? ¿Cómo puede influir la emoción que he reconocido con la acción que voy a emprender? Se puede aprender a pensar mejor cuando estamos sintiendo una emoción. No dejarse llevar por un estado de alegría en la toma de una decisión importante, por ejemplo, o dejar que nos paralice el miedo.

Selva fria valdiviana en Peulla


3.     Entender las emociones. ¿Qué estímulo externo me ha causado la emoción? ¿Es proporcional lo que siento y lo que he vivido?

Orillas del lago Todos los Santos


4.     Gestionar las emociones. Una vez completados los pasos anteriores, queda, quizás, el más difícil. Si determinado estímulo me provoca siempre la misma emoción, ¿Qué puedo hacer yo para sentir o no sentir una determinada emoción? ¿Cómo quiero vivir ese momento? ¿Lo quiero vivir? ¿Qué debo hacer cuándo siento la emoción? ¿Qué no?

Cascada "El velo de la novia", Peulla


El también chileno Julio Olaya, escribe un maravilloso ensayo corto sobre la tristeza (http://www.newfield.cl/newsletter/a_tristeza.php)  , que termina así:

“Cuando tengo el privilegio de trabajar con mis estudiantes, uno de los primeros pasos que damos consiste en legitimar la tristeza, en aceptarla como un regalo. Sólo entonces ella tiene lugar para realizar su trabajo y una vez que lo ha hecho, graciosamente se retira dejando el terreno para que la alegría haga el suyo”.






Mi tristeza, como vino, se fue. Si sabes aceptar su regalo, después serás un poco más fuerte y un poco más sabio.

Ahora os dejo, que quiero hacer una cosa que hace un par de horas no tenía en mi agenda.
El sol está saliendo. George Harrison escribió esta obra de arte y Marcela Mangabeira la versionó de una manera deliciosa a ritmo de bossa nova. Os invito a que entre luz y calor en vuestro corazón.

http://www.youtube.com/watch?v=iyKTwu7qVSs&playnext=1&list=PL646F047BE4D84352&feature=results_video




Deseo que disfrutéis, como yo lo estoy haciendo ya, de este maravilloso día.


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